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Actividades extraecolares sí, pero con control

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Actividades extraescolares sí, pero con control

Actividades extraecolares sí, pero con control

Elecciones. Una palabra que a muchos trae dolor de cabeza y no nos referimos a las políticas. Elecciones anuales de actividades extraescolares. Llega el momento de elegir cuáles van a ser las actividades que nuestros peques quieren desarrollar después del horario escolar. Y, si, hemos dicho “quieren”, no queremos.

La realización de actividades extraescolares a lo largo del curso es algo muy positivo. No solo ayuda a complementar el desarrollo individual de cada niño, sino que también es una forma de que aprendan a organizar su tiempo libre y mejoran el desarrollo de las habilidades sociales y cognitivas.

Por ello, nos gustaría daros unas sencillas pautas que os pueden ayudar a la hora de elegir las actividades extraescolares de cara a un nuevo curso.

Pautas para la elección de actividades extraescolares

  • La actividad que vayamos a escoger tiene que gustarle al niño. Está muy bien que queramos que haga más deporte, pero obligarles a ello no es lo más correcto.
  • No tenemos que dirigir la elección del menor en base a lo que guste a sus padres. Ellos tienen que crear su propia opinión y sus propios gustos. La lista de actividades es amplia y están divididas en 3 modalidades:
    deportivas, de ocio y académicas. Hay que asesorar al niño según sus intereses, capacidades y necesidades.
  • Una actividad extraescolar mal elegida por cualquiera de las anteriores causas (no le gusta al niño, no se siente a gusto…) puede ocasionar rechazo hacia la actividad y causar aburrimiento. Esto puede conllevar que no quiera volver a ir.
  • Escoger extraescolares variadas puede ser bueno si el horario es compatible. Es decir, una sobrecarga de actividades resulta contraproducente y lo único que crea en el niño es estrés y cansancio, llegando incluso disminuir su rendimiento.
  • Tenemos que tener en cuenta en todo momento que estamos tratando con el horario de un niño, no confundir nunca con las horas que puede llegar a trabajar un adulto.

No debemos olvidar que las actividades extraescolares deben llenar un tiempo que debería estar destinado al ocio y al disfrute. Por ello, no debemos crear competencia insana entre compañeros ni obligar a nuestro pequeño a demostrar que es el mejor. Dejemos que sean niños y que rían y peleen de la forma que ellos elijan.